Esculpiendo el territorio imaginado

por Mauricio Romero

Dedicación y paciencia, cualidades que caracterizan al maestro Hernán Darío Nova, quien desde joven ha sido un artista consecuente con su obra. Su obra es Armero, el Armero que tras sus vivencias de niño y la tragedia que marcó al país, lo llevaron a dedicarse a su memoria.

El Armero que desapareció, pero que no ha podido quedar sepultada en la memoria de los sobrevivientes.

La materia prima para este artista de origen caldense, pero armerita de corazón, son las piedras, ruinas, recuerdos, vivencias; nostalgias que quedaron a lo largo y ancho de un terreno que alguna vez contempló en la ciudad blanca. Recuerdos de sus frecuentes visitas a la biblioteca donde se enamoró de las esculturas y frescos de los maestros renacentistas italianos. Entre sus recuerdos también están las voces de sus tías, quienes le contaron relatos del león dormido, sitio que le inspiró a  pintar sus primeros cuadros y murales.

Hernan Darío Nova

El monumento en memoria a los desaparecidos

Veintitrés mil piedras circundan la enorme cruz, en medio  de lo que alguna vez fue el parque de los fundadores de Armero, y hoy es un extenso conjunto escultórico conmemorativo hecho en su mayoría con materiales de la misma zona. De igual forma, al recorrer las calles, entre la maleza, se aprecian piedras de mediano tamaño ubicadas donde anteriormente  estaban las casas y negocios desaparecidos, cada una con nombre del lugar o dirección.

Una mirada a la memoría de un territorio reconstruido en la memoria

Más adelante  en medio de un denso bosque, carente de ruinas que cuenten que alguna vez allí hubo casas, hogares y familias,  el maestro Nova nos señala la calle de su infancia, y con sus manos dibuja la fachada de su casa familiar, la ubicación y distribución de sus cuartos, en el área de cocina hace un paréntesis para relatar algunas anécdotas, historias que se narraban cuando las mujeres de la casa se reunían allí.

Fotografía del conmemorativo ubicado en el proyecto Parque de la Vida años 1990

Inicialmente es difícil comprender que el artista que hoy por hoy está interesado por la intervención, la instalación y la abstracción, en algún momento soñó con el figurativismo renacentista italiano, que lo impulsó a recorrer Alemania e Italia hasta llegar a Florencia.

Pero se ha dicho que la obra artística está imbuida y permeada por las  experiencias del autor, teniendo en cuenta que el artista además debe ser por lógica capaz de una alta sensibilidad y empatía con su entorno; desde esa perspectiva ya es fácil entender los cambios en la obra e intereses del maestro Nova, llevando a que el visitante se interelacione con su obra, ejemplo de ello es la experiencia de poder cruzar un largo y cerrado corredor iluminado por la luz que entra por pequeñas ventanas, mientras se oyen voces y sonidos de la Armero recordada por los sobrevivientes.

El maestro Nova realizando un recorrido sensitivo por la memoria de un territorio perdido

El maestro Nova busca que su obra sea sensitiva, que los cinco sentidos, incluso el sexto, que algunos pueden emplear, se permeen de los materiales que emplea para contar una historia y una emoción, que quien experimente su obra comprenda qué se siente perder un territorio pero aun así sentirlo. Esa sensación en su escala comparable  con el sentir un miembro que hace tiempo fue amputado, como se siente vivir con el alma amputada.

Una imagen puede olvidarse, una emoción nunca, y es lo que el maestro Nova crea y construye allí, donde alguna vez estuvo la ciudad blanca, como también en Armero  Guayabal. Actualmente en su cementerio reposa un conjunto escultórico conmemorativo en alto relieve.

proyecto conmemorativo en el cementerio de Armero Guayabal una obra en permanente construcción

Sentados en un restaurante a orillas de la carretera al norte del Tolima, mientras el calor intenso del medio día y el bullicio de los conductores inunda el ambiente, el maestro habla de la inagotable obra que tiene en su cabeza, una titánica labor que lo impulsa a seguir construyendo memoria. Su obra ha debido transformarse constantemente en su  persistencia por esculpir en un territorio donde nada quedó, pero donde él ha sido capaz de abstraer en una piedra a una persona pérdida y  una vida recordada, porque qué mejor que una piedra como materia prima para construir una obra que debe ser  más duradera que la memoria. 

Construcción del Barrio Suizo sitio de residencia en Guayabal del maestro Nova al volver al Tolima tras la tragedía de Armero